sábado, 5 de mayo de 2012

Little Broken Hearts / Norah Jones

Siempre que Norah Jones presenta un nuevo trabajo se produce una retrospección inevitable a su primer trabajo Come away with me (2002). El éxito en ventas del tracklist que nos descubrió a Jones no tambaleó  en ningún momento su talento. Pudo quedar embriagada del boom que supuso su debut discográfico y acomodarse en un sonido envolvente, que entusiasmaba por donde pasaba. Sin embargo la neoyorquina, de mente inquieta y talento desbordante, probó suerte y ganó.

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Tras diez años y cuatro trabajos de estudio impecables a la espalda en los que ha habido una evolución, aunque a algunos les cueste reconocer, Jones aterriza con un notable cambio en la forma. Y es que no hay nada como los extremos en los sentimientos para que la inspiración y el talento alcancen su mayor exponente. Jones lo tiene presente. Una ruptura sentimental, en este caso, es el detonante para que la artista pluma y papel en mano haga terapia y nos regale esa joya bautizada como Little Broken Hearts. 

Es la primera vez que Jones comparte la composición con el productor Danger Mouse y tras su resultado, esperemos que no sea la última. La pareja ya había trabajado junta en Rome (2011), aclamado álbum de Mouse que incluía la cálida voz de la cantante en tres temas.

En Little Broken Hearts encontramos resquicios de su anterior álbum The Fall (2009). Un sonido más seco y duro ausente en sus primeros trabajos. Sin embargo el riesgo ahora predomina desde la primera nota a diferencia del disco anterior, en el que jugaba en terreno conocido. 

Norah Jones en buenas manos
Jones se reinventa aunque, a decir verdad, nunca dejó de hacerlo. Inesperada como pocas, ha sorprendido con este disco cuya producción es vital en el cambio que nos presenta. La mano de Mouse se deja ver desde los primeros compases logrando unos registros en Jones que hasta ahora no nos había permitido el lujo de escuchar. El hecho de encontrarnos con sintetizadores desde el comienzo ya nos hace situar en un espacio desconocido donde la artista está probando suerte. Good Morning es la primera declaración de por donde caminará el disco. Un medio tiempo con influencia británica donde la voz de Jones casi susurrada nos hace ver un despertar confuso. Como un día nublado, triste aunque esperanzador que toma las riendas en Say Goodbye. Con un ritmo y estribillo pegadizos es la hora de dejar de lamentarse y poner las cartas sobre la mesa. 

Little Broken Hearts, tema que da título al disco, es uno de mis preferidos. Continúa recreándose en los momentos de angustia tras la ruptura. Se perciben reminiscencias a los años 80 fácilmente identificables.

Little broken hearts of the night
                                                            Slowly picking up their knives
On the way to the fight
Tonight they want revenge

Beautiful soldiers in their beds
Making love inside their hands
With no chance to defend
Tonight could be their end


Little Broken Hearts

Aunque en ocasiones neguemos la evidencia, los sentimientos no se van en dos días y en She´s 22 lo vemos claramente. La sinceridad con la que la artista le pregunta a su ex si la otra le hace feliz es abrumadora. Después de la desazón que deja este tema intimista en el que la voz de Jones enamora, era necesario un sonido más potente que encontramos en Take it back. Es el corte que más aleja a la artista de sus comienzos y no por eso es estridente. Todo lo contrario. Este tema posee carácter desde los primeros acordes donde recuerda al sonido de Pink Floyd. Otra de las joyas del disco. Indispensable.



Take It Back
  

Como en casi todos los discos siempre hay alguna canción que apenas nos dice nada, éste no iba a ser menos. After the fall resulta tan fría como su título. Pero después del invierno llega la primavera y con ella 4 Broken Hearts. Con una base marcada y un estribillo cuya voz nos traslada a Deborah Harry continúa la lamentación de una Jones cada vez más afectada. Razones le sobran cuando ha publicado recientemente la dificultad de trasladar al directo una letras que aún no han cicatrizado y que duelen con solo escucharlas, más aún siendo protagonista de las mismas. 



4 Broken Hearts



El acertado violenchelo de Travellin´on ensombrece el contínuo guitarreo donde destaca la hermosa voz de la cantante. Un tema que abre paso al que bien podría ser segundo single. Con Out on the road, recupera el buen rollo, el mirar hacía adelante. 

Para este disco no existía mejor carta de presentación que Happy Pills. Totalmente opuesta a lo que ya nos había vendido, este single no admite descalificativos. Nos da permiso para revisar su diario. Su generosidad como artista no tiene límites. Las guitarras suenan diferentes, la base no puede ser más adictiva y ante la calidez y sensualidad de su voz implorando "Please just let me go now" no cabe más que la rendición. 

Miriam es otra de esas canciones que tras un par de escuchas no aporta demasiado musicalmente hablando. Graves muy educados en la voz de Jones pero nada más. Pareciera que le costara cerrar el disco y por eso con All a dream demuestra durante seis minutos y medio que su reputación como una de las artistas más respetadas no le ha venido gratis. Los momentos donde la percusión y su voz se fluyen son puro lirismo. 

No es un disco fácil para hacer frente al hermetismo de sus fans. Norah Jones ha madurado. Estamos ante unas letras que hieren con un sonido distinto al que nos tenía acostumbrados. El jazz lo ha aparcado para probar suerte en otros terrenos que ni mucho menos le vienen grandes. Personalmente aplaudo la producción de Mouse y deseo que con él o sin él siga haciendo lo que le da la gana. El riesgo siempre se debe premiar y si el resultado es como esta joya de disco, adelante Srta. Jones!



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