jueves, 31 de mayo de 2012

La Noche Eterna. Los Días No Vividos / Love of Lesbian

Tras pequeñas pinceladas de lo que nos han ido adelantado en las últimas semanas sobre lo que sería su séptimo disco de estudio (el cuarto en castellano), Love of Lesbian por fin ha visto como su nuevo retoño da los primeros pasos. Digo por fin, ya que la espera ha sido larga. Lejos queda ya 1999, el álbum carta presentación para muchos y que les brindó la oportunidad de llegar al gran público. Con el citado trabajo, muchos de sus fans les arrancaban la etiqueta de indies. Sin embargo, la calidad de éste no pasó desapercibida y enseguida el grupo alcanzó el éxito que merecían desde sus anteriores y más que correctos trabajos.

Los lesbianos eran conscientes de que no podían seguir viviendo de las rentas y la demanda de un nuevo álbum cada vez se hacía más insistente. 1999 no sólo se catalogó como uno de los mejores discos de la década sino que concedió a la banda una macro gira que ha hecho mella tanto entre sus fans como entre sus miembros. La noche eterna ... bebe de las vivencias del grupo en esas noches en las que todo pudo pasar y pasó ... o no. Para descubrirlo no hay que ir muy lejos. Tan sólo dejarse llevar por un grupo que está en su mejor momento. Afincados en letras que viajan desde el más sincero bofetón hasta la adrenalina precisa, los catalanes han optado por abrir su diario permitiéndonos ser partícipes de sus noches de juerga y sus resacas existenciales.



El álbum se divide en dos partes bien diferenciadas. La noche eterna nos describe todo lo que podemos llegar a vivir durante la noche mientras que en Los días no vividos encontramos todo aquello que no hemos sentido por vivir la noche.  Bien podrían haber sido dos discos independientes pero la generosidad de la banda no lo ha permitido, ofreciendo un doble trabajo en el que la madurez de Love of Lesbian se palpa con las primeras estrofas de la corona del disco. Con La noche eterna, tema que da título a la primera parte del álbum, LOL consigue erizarnos la piel. En un tremendo in crescendo vamos notando como la oscuridad de la noche fluye por nuestras venas. Con cada escucha, el tema va ganando enteros hasta convertirse en el tema con más carácter de todo el tracklist.

"Y pienso en Bonnie and Clyde, juntos supieron morir,
mientras tu y yo ... la noche eterna sin fin.
La vida oscura es así"

Es verdad que con este último disco nos reencontramos con unos lesbianos más reflexivos pero esa introspección no va en detrimento del sarcasmo que les caracteriza. Los seres únicos define perfectamente el inconformismo en el que vivimos. El querer diferenciarnos nos hace igual al resto. Y cuando nos queremos dar cuenta de ello el patetismo hace acto de presencia. Y precisamente de esto último Santi y los suyos hacen gala en la adictiva Si tú me dices Ben, yo digo Affleck. Tema que desde ya huele al nuevo John Boy. Tras esta dosis de adrenalina llega el momento de calma con Nada. Una  declaración de soledad en la que la voz de Balmes suena tan devastadora como sincera. Y qué putada cuando querer no es sinónimo de poder. Embriagada de sintetizadores, Belice es uno de los cortes con mayor proyección del disco. Una letra en la que resulta imposible no sentirse identificado y cuya base musical pide a gritos convertirse en single.

"No lo vas a negar. Algunas bases no resisten.
Y un pulgar puede asfixiar.
Y a quien madruga, Dios no existe"


No podía ser de otra manera. En cada disco de LOL encontramos temas en los que el humor es el protagonista disfrazando verdades como templos. Aquí no va a ser menos. Pizzigatos bien podría ser la vecina Marlene o el tío Fernando. Balmes, un cachondo por naturaleza, es capaz de incluir en un mismo tema a Satán, Paul McCartney, unas geishas, langostinos y Jonh Galliano y quedarse tan ancho. Una vez desfogados de la orgía vivida en la habitación 667, los lesbianos vuelven a abofetearnos con Cínicamente muertos. Un espejo de una noche cualquiera.

" Tu entorno es más ingenioso que un Dios.
Los vi actuar, cada uno con su función, 
y cada cual tiene un grandísimo don, y madres con paciencia"

Hasta ahora se echaba de menos alguna que otra rareza típica del grupo pero no es más que escuchar esa Orden de desahucio en mi menor y comprobar que el espíritu creativo sigue estando presente. Una deliciosa composición de piano con un fondo por descubrir. Y si esta noche eterna comenzaba con tema desgarrador no menos es cuando nos acercamos al alba, a esos días no vividos. Mágico es el adjetivo más acertado para definir el cierre del disco. La historia de Oniria e Insomnia, épica como pocas, permite ver el lado más romántico y cruel del grupo.   



El buen sabor de boca que deja La noche eterna puede ir en detrimento de Los días no vividos porque inevitable las comparaciones se dan desde el instante en que se nos vende como dos partes distintas. Este segundo disco debe entenderse como parte y complemento del anterior. Porque después de la juerga llega la resaca, porque hay veces que necesitamos una voz interior llamada conciencia, porqué ahí está un gran letrista como Balmes para ayudarnos a continuar.

Nadie por las calles arranca con un ritmo contagioso y una letra de lo más optimista. Un corte que no debería pasar desapercibido. No es difícil imaginar un videoclip de este tema que incita a abrir las ventanas y dejar entrar los primeros rayos del día sin las barreras de las que habla El hambre invisible. Un tema redondo, reivindicativo en el que el grupo pareciera poseernos y adueñarse de nuestros sentimientos. Tal vez la letra más dura de todo el disco.

"Mi mecanismo de horror volvió a engullir mi tensión" 

En Los días no vividos apenas hay hueco para la diversión. Sus temas críticos, punzantes y sensibles no sintonizan con los ratos de recreo que tan buenos momentos nos han dado. Wio, Antenas y Pijamas, nos habla de la soledad urbana, paradigma del disco. Con un sonido envolvente nos vuelven a poner un espejo frente a nosotros. La incomunicación, la mayor de las enfermedades sociales, es diseccionada por los lesbianos para pasar a uno de los temas más prescindibles. Si salimos de ésta carece de personalidad en un trabajo que desborda madurez. Todo lo contrario lo hallamos en Los días no vividos. Precedido de otra deliciosa pista íntegramente melódica, Tercero Segunda, la banda se pone más seria de lo normal haciendo balance de todo eso que hemos dejado atrás por hacer otras cosas. Porque como decía el maestro Sabina, "no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió". 

"No recuerdo una anti-historia mejor de contenido incierto.
Y alzo el vaso, más vacío que yo. Lo elevo hacia el infierno"



Con los dos últimos temas, la fallida e irritante Radio Himalaya y la cachonda Los toros en la Wii (Fantástico), nos llevan hasta lugares reconocidos en sus anteriores trabajos. Ironía a doquier.

He aquí un disco de azoteas a las dos de la mañana que cala hondo. Envuelto en el sonido reconocible de la banda y un lirismo de vértigo en el que Balmes se supera a sí mismo.






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